


Fotografías: MDTorres
Hoy todos marchamos en paz. Lástima que el día terminara con muerte. Todos a apoyar a estos jovenes que al final son los que más van a necesitar de un país en libertad.

EL CURRO Y YO
POR PRIMERA VEZ EN VENEZUELA

Habíamos quedado la semana pasada en reunirnos a a cenar las 3, después de por lo menos 20 años sin vernos. Mi super yo, que últimamente ha estado bastante estricto con mi pobre consciencia, me dijo NI DE VAINA, no puedes. Pero ¿cómo decir que no a una oportunidad como esta? ¿A un reencuentro que nunca imaginé posible? Vaya, estrene la nueva tarjeta de crédito y después vea cómo paga, pero esto es una oportunidad que quizás no vuelva a darse, porque no sé sabe si estará aquí la semana que viene.
Sintiéndome como un culo- no tanto por la cuenta bancaria sino por un dolor de cabeza pegado, por el estrés o por la tensión- agarré mi cartera y salí al encuentro de mis hermanas de la infancia.
“¿Quieren media botella? –sugirió el mesonero. ¿Nosotras? ¿Acaso nos ha visto cara de viejas alcohólicas?. No gracias, pediremos un trago cada una. Si tomamos media botella no llegamos a casa”. Llega el primer trago. Hoy no lo tomaré con Coca Cola, me da pena. Soy una señora, no una quinceañera en un baile con la Billo´s.
No, para qué, si ellas terminaron pagando más de lo que cuesta una botella completa, y NO voy a decir la marca, pero era de los jóvenes. Y a pesar de las ideas preliminares, no nos emborrachamos. Veremos cómo amaneceremos mañana, pero un antiácido cuesta menos que no vivir estas cosas cuando se puede.
Era una cena temprana. Como debe ser para las señoras de nuestra edad. “Brindemos por el reencuentro, con la izquierda y sin tardar mucho” “A ver, tú, cuéntanos, que sabemos que tienes los cuentos más divertidos”. “Sí, divertidos para ustedes. Yo ya no sé si son divertidos, a veces me arrepiento”. “No, nunca te arrepientas. Uno debe arrepentirse solamente de lo que no ha hecho” "Cuanta razón M. Cuánta razón". "Yo me arrepiento de no haber llegado a ser una ejecutiva exitosa, de no tener cuenta para el retiro, pero he vivido la vida intensamente. Aún a un costo elevado".
Llegan 4 niñitas, como de 15 pero que parecen de 18. Me saludan con un beso y luego saludan de igual manera a M y M. Les hago una seña a mis amigas preguntándoles quienes son. Ellas ni puta idea, ¿o sea que saludaron por mí?. Después de un esfuerzo, recuerdo. Allí están, como nosotras la última vez que nos vimos, según M en un restaurant húngaro. Yo no recuerdo haber comido Goulash.
Nos ponemos al tanto mientras tomamos el segundo trago. Ya nos hemos atragantado cuatro vasitos de Grisinis con mantequilla de ajo y aún no hemos pedido la comida. No me dejan parar de hablar. Si no me callo, ellas irán por el tercero mientras yo comienzo con el segundo. Termino, respiro y tomo. Ahora le toca a M. Un resumen rápido, un suiche a la consciencia. La vida es la vida y está aquí para vivirla lo mejor que podemos. Amores, hijos, nada de trabajo ni enfermedades o síndromes, eso es una ladilla. Hij…. amores, eso es más divertido. De tres, dos nos confesamos madres a duras penas. Es difícil. Todas seguimos soñando con lo mismo. No importa qué. Somos las mismas.
Llega un amigo de la adolescencia, no recordamos bien quién es. Él saluda a las niñas de la mesa de al lado. Son amigas de su hija. Mierda, estamos viejos. Él sentado entre las dos mesas, la del pasado y la del futuro. Nosotras queriendo estar en la mesa de al lado, pero con la sabiduría de la mesa de hoy. Siempre queremos lo imposible, lo que no se tiene. La que no tiene, lo quiere y la que lo tiene lo regala. La perenne desconformidad del ser, pero hoy, al menos, compartida con las amigas de la infancia, entre 3 whiskys, buena comida, 3 postres llenos de calorías, una ida al baño tambaleante y un pus café. Parece que nunca hubieran pasado esos 20 años. La magia de la verdadera amistad, y nuestros padres y madres, todavía viven. No estamos tan graves, aún.
Nota: Estas palabras son para agradecer a mis amigas M y M por la noche de ayer. Las quiero mucho.


De haber sabido que me iba a quitar tanto tiempo, nunca lo hubiera parido.
En cuanto a las personas que he conocido desde que entré en este mundo, diría más bien que son personajes. Si es verdad que conocía a algunos autores de blogs que leo, antes de conocerlos en este espacio, a la gran mayoría solo los conozco por lo que escriben. Es decir, conozco sus yo virtuales. Y esos yo virtuales a los que frecuento, me gustan. Me gusta lo que escriben, me hacen pensar, reír y a veces hasta llorar, como los personajes de una buena película. Me gustan sus máscaras. Esas máscaras que nos ponemos todos cuando escribimos para caras que no conocemos. Y muchas veces me he preguntado cómo sería conocer esas mentes y esos dedos que cada tantos días publican sus historias en los blogs. Y me da miedo. Miedo porque pienso que en persona ninguno somos lo que los otros creen que somos. ¿A cuantos escritores dejaríamos de leer si realmente llegáramos a conocerlos?
A veces pienso que prefiero seguir leyéndolos sin ver sus verdaderas caras, escuchar sus voces, oir qué palabras usan, ver cómo se paran y cómo miran. A veces pienso que quiero seguir viéndolos como me los imagino. Como esos personajes de las historias que leo.
Hace tiempo conocí a un escritor (que por supuesto no voy a nombrar) que me pareció una persona muy pesada, insoportable. Pero sus escritos son de los mejores que he leído. A veces, cuando leo lo que escribe, me provoca no haberlo conocido porque me enfurece que una persona como él, escriba tan bien. Me parece totalmente incongruente. Es por eso que me he dado cuenta que somos unos cuando escribimos y otros cuando tomamos un café. Aún así, sigo muríendome de curiosidad de conocer a algunos de ustedes. Quizás algún día.
Gracias a todas aquellas personas que me han leído durante todo este tiempo. A los que visitan sin dejar comentarios por aquello del miedo escénico (para lo que les recomiendo abrir un blog como remedio), a los que siempre dejan sus comentarios cuando vienen de visita y sobre todo, gracias a todos los que han halagado mis escritos o mis fotos. Esos son los que me han hecho sentirme obligada a seguir alimentando a esta criatura virtual que exige más de lo que imaginaba, como los hijos, pero que también da más satisfacciones de las que esperaba.
Gracias a todos ustedes por estar conmigo durante todo este año. Envíen sus direcciones postales para mandarles un pedazo de torta y el monto para cubrir los gastos de la cavita, el hielo seco y el servicio de MRW.
Yo soy de compromisos cortos y fugaces, así que si ven que de pronto desaparezco, búsquenme a gritos porque esto me lo he impuesto como una tarea de paciencia, perseverancia y disciplina.
Gracias, gracias, gracias.




1. ¿Cuáles son los olores y sabores que te recuerdan la infancia?
El sándwich con pan de a locha, queso amarillo y limón que merendábamos mis primos y yo en casa de mis abuelos maternos. También la sopa de apio.
2. ¿Cuál es el personaje de alguna historia, novela, cuento o película que te hubiese gustado ser?
Cuando era pequeña, y como siempre he sido, ávida lectora, quería ser un personaje de los libros de Enid Blyton, en su colección de Los Cinco, que se llamaba Georgina, pedía que la llamaran Jorge y tenía un perro llamado Tim.
3. Si fueses mascota ¿cuál escogerías y cómo te gustaría que te trataran?
Gata. Que me dejaran salir a la calle y regresar cuando quisiera dormir, comer y que me hicieran unas caricias. Ni de vaina gata castrada de apartamento.
4. Alguna maña o manía que conservas aún después de grande.
Morderme los labios por dentro y comerme los pellejitos de los dedos de la mano cuando estoy preocupada.
5. Si volvieras a la adolescencia ¿qué aspecto de tu vida te hubiese gustado cambiar?
¡Creo que no he salido de la adolescencia! No cambiaría NADA. Ni una risa, ni una lágrima.
6. ¿Cómo imaginabas tu vida cuando eras niño?
Quería ser Oceanógrafa y vivir siempre en el mar o cerca de él.
7. ¿Alguna vez se te ha escapado algún sueño?, si son muchos ¿Cuál te hubiese gustado atrapar?
Ser directora de orquesta, ser música. Lo hubiera podido hacer, pero me faltó disciplina. Quizás en mi próxima vida. Estudie cuatro, guitarra y piano. Ahora solo toco las teclas de la computadora y la corneta del carro.
8. ¿Cómo te gustaría que te recordaran tus hijos?
Como alguien que nunca se traicionó a sí misma.
SE LO MANDO A 8 PERSONAS. VAMOS A VER SI LO CONTESTAN!
1- Gata Insomne
2- Ophir
3- Mil Orillas
4- Carlos Zerpa
5- Cinzia
6- José Urriola
7- Desde el Incendio- Rafael Osío ( a ver si deja de lado un ratico tanta seriedad!)
8- Karina Pugh - Paladar Inteligente