21.9.13

REGRESO - Final de la vida

                                                               Edvar Munch - The Scream


Hace muchos años que no escribo, ni en este blog ni en ninguna parte, ni siquiera en una servilleta. Así soy, me pasa en mucha áreas de mi vida.
Esta vez el paréntesis fue largo. Tenía muchas cosas que digerir, y eran cosas que cayeron pesadas en mi estómago psíquico. Pero desde hace algunos días, las ganas de escribir regresaron y aquí estoy.

Una de las cosas más importantes que pasaron en mi vida estos años, este año para ser más precisa, fue la muerte súbita e inesperada de mi padre. Esas cosas que uno sabe que van a pasar algún día, que a todos nos va a pasar pero que siempre creemos que a nosotros nos van a pasar por encima.
En Enero de este año (2013), el 12 de Enero en la madrugada, me llamó mi madre a decir que papá estaba con una baja de tensión, sentado en la poceta, muy frío. Cuando llegué aún estaba vivo. Tuve la oportunidad de arroparlo con una ruana y abrazarlo, también de darle un poco de agua con azúcar, para que le subiera la tensión e incluso de pelear con él porque me pedía con una lengua enredada que lo llevara a la cama ¨coño¨ y yo no podía levantarlo porque pesaba mucho.
Vino la ambulancia pero llego muerto a la clínica. No sabemos exactamente de qué murió, pero así, sin aviso, se fue y nos dejó solas a mi madre, a mi hermana, a sus nietos, hermanos y a mí.

Desde entonces no he tenido tiempo de llorarlo, pues mi madre ha acaparado toda nuestra tensión. Han sido los meses más difíciles de mi vida. Mi madre es una persona muy difícil, mucho más de lo que yo creía. Siempre contenida por la infinita paciencia de papá y ahora que no está, hemos encontrado a la persona que realmente es, y que aunque lo sospechábamos, nunca habíamos vivido en carne propia.

La vejez mal llevada es algo terrible. Agradezco a la vida que se haya llevado a mi padre de una manera tan rápida y leve, sin sufrimientos largos, sin enfermedades eternas. Pero me hubiera gustado despedirme.

Pero el tema no iba por ahí. El tema va de cómo a uno le puede provocar terminar con la vida de alguien cuando ese alguien es una persona que lleva una vida miserable y le hace la vida miserable a los que le quieren.

De cómo me provoca de pronto convertirme en el Dr. Kevorkian. De cómo deseo que alguien desaparezca porque tiene ganas de desaparecer. Y sin sentir culpa. Y sin sentirme mala o pecadora.
Creo que muchos sentimos esto pero pocas personas son capaces de expresarlo y dejar que otros lo lean.
Existe ese sentimiento. Pero la religión no nos deja sentirlo sin culpa y mucho menos decirlo.

Es triste (y a la vez causa rabia) tener una madre que pasa todo el día amenazando conque se va a matar. Más triste aún es que no lo haga cuando se nota que ama el sufriemiento, solamente conoce la angustia y se siente completamente vacía. Pasa el día viendo al techo sientiendose nada ni nadie. Expreando una rabia y una envidia contra el mundo que uno no sabe de dónde sale.

Es terrible. Y por más que uno trate de no pensar en ello, haciendo yoga, ejercicio, trabajado, leyendo, corriendo, cocinando, dopando la mente, no se logra salir de la telaraña tejida por una madre araña.

Yo no sé si creo en Dios o no, creo en algo superior, la misma mente humana. Y a esa mente le pido que acabe pronto con el sufrimiento de mi madre, para poder llorar la de mi padre como me merezco, como se merece. Cerrar el ciclo de haber sido hija, para conentrarme en el de ser madre y mujer.


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