16.12.10

Take it for granted




Después de rebanarme los sesos tratándo de entender por qué es que, a pesar de todo lo que está pasando en el país, a pesar de que nos están robando la democracia o más bien la vida, no hacemos nada. Parece como que estuvieramos esperando algo divino, o un padre/madre protectores, que nos van a dar lo que "nos merecemos" por el simple hecho de haber nacido.
Nos podemos preguntar por qué en ocasiones anteriores el venezolano ha salido a la calle a luchar por sus derechos. Unos podrán decir que es porque en esos tiempos tenían al ejercito de su lado. Yo creo que esa no es la única razón.
Hace años, los que salieron a defender nuestros derechos fueron nuestros antepasados (bisabuelos, abuelos y quizás hasta padres), quienes eran los mismos que para darse un gusto trabajaban. Sin ir demasiado lejos y, a pesar de haber nacido en democracia, cuando yo quería darme un gusto -llamese ir a un concierto en el Poliedro o irme en cola a Margarita con amigos- tenía que trabajar. No recuerdo cuántos carros lavé en mi urbanización para ir a ver a un negro que cantaba como los dioses, que ni me acuerdo cómo se llamaba.
Cuando yo tenía 15 años y manejaba sin licencia dentro de mi urbanización, en mi casa se impuso la regla de que cada semana le tocaba hacer el mercado a algún miembro de la familia. Mis hijos no saben la diferencia entre una lechuga y un ramo de cilantro.
Hacíamos nuestra cama, recogíamos los platos sucios y ayudabamos en lo que se nos pidiera porque las cosas eran así y uno no se preguntaba si era lo justo o no.
Ahora nuestros jóvenes (en su mayoría, no voy a decir que todos) sienten que todo se lo merecen si dar nada a cambio. Podemos decir que es nuestra culpa (con eso no ganamos nada), que los educamos como principes, que les hacemos todo, que no pedimos nada a cambio y encima se nos rebelan cuando les pedimos un favor. Estamos en una época de adolescentes y adultos jóvenes cómodos.
Entonces, ¿cómo vamos a pedir que salgan a defender algo que para ellos papá o mamá proveeran? ¿por qué tienen ellos que salir a sudar y arriesgar su vida si en la vida cotidiana, con pedir cualquier cosa se les otorga sin pedir nada a cambio?
Estamos cosechando lo que por alguna razón que desconozco sembramos en nuestros hijos. Hijos que tampoco es que estén viviendo muy bien y para muestra los niveles exagerados de consumo de alcohol y drogas. Pero hijos para quienes todo ha sido fácil y quienes no han tenido que mover un dedo para obtener lo que desean.
Sé que así gira el mundo: de los límites excesivos a los no límites.
Y es que parece que a nosotros los seres humanos nos cuesta mucho mantenernos en el camino del medio.