30.7.09

Nido Vacío


Porque toca, porque es ley de vida, porque el tiempo pasa y a ellos les llega el momento de tomar sus decisiones, por más que a nosotros nos parezcan equivocadas – o nos parecen equivocadas porque no podemos ser objetivos.

Porque llega día en que ya son adultos o están cerca de serlo y nosotros nos empezamos a sentir viejos, dispensables, lejanos y hasta un poco egoístas.

Porque duele ver la maleta que han sacado para llevarse sus cosas y nosotros no sabemos cuándo los volveremos a ver o si los volveremos a ver.

Por eso y por sentir un poco de envidia al no ser nosotros los que sacamos nuestras maletas para irnos a empezar de nuevo nuestras vidas, es que se nos sale una lagrima que en seguida escondemos para no hacerles sentir mal o manipulados.

Y entonces me escondo en el baño para llorar el tiempo que ha llegado y la impotencia de no poder echar atrás el reloj.

12.7.09

Fósil Comunicacional


Escarbando en las ruinas de mi pasado familiar, he dado con este fósil antecesor de las computadoras, los celulares y los mensajes de Blackberry.
Se llamaban telegramas y era lo que utilizaban nuestros no muy lejanos tíos y abuelos para dejarle saber a su familia si estaban bien, dónde estaban y dónde pasarían la noche.
Su madre, mi bisabuela, guardó todos los "mensajes de texto ancestrales" en un álbum de recuerdos.
Ahí no había excusas como "mandé el mensaje, no sé por qué no te llego", "me quedé sin pila", "me quedé sin saldo", "me robaron el celular", "no había internet en el cuarto"...