13.10.08

Back to where I come from



Querido mío:

Hablar de estas cosas por teléfono hubiera sido largo y costoso. Es por esto que te dije que esperaras mi carta, y aquí va lo prometido. Te resumo.
Hace unas tres semanas me mude de nuevo a mi casa de origen. Tenía quizás 5 o 6 años -no recuerdo exactamente cuantos porque ya no recuerdo casi nada- viviendo en una alquilada.

Comencé a pensar en regresar a la mía una noche en que una amiga me trajo un frasco marrón con unas gotas para la tristeza. "¿Cuál tristeza?-le dije. Si es que hace años que no sé lo que es una lágrima". Pero esa misma noche empecé a poner medio gotero debajo de mi lengua cada media hora más o menos y fue entonces cuando tomé la decisión de volver a mis orígenes.
No ha sido fácil, por momentos siento que cometí un error. Pero hoy creo que no hay vuelta atrás, al menos no por ahora. Porque ni siquiera sé lo que es atrás y lo que es adelante. Sí, tan perdída estaba, tan lejana, sintiéndome extranjera en mi propia casa.

La semana en que tanteaba el regreso, apenas entrando – tardé varios días en entrar-, encontré a la persona que había dejado allí encerrada: mi hermana gemela. Esa noche le propuse ver una película (una que ya me habían dicho que era triste, de esas tragedias de muerte de seres queridos) y pasamos hora y media llorando juntas, llorando a mares, moqueando, sonándonos las narices, poniendo pausa para soltar el moco largo sin perdernos las siguientes escenas. Fue esa noche, en ese momento, cuando me di cuenta de lo mucho que extrañaba mi vieja casa y a esa hermana que había dejado años atrás. Decidí quedarme.

Ha sido una lucha constante –la comodidad de la casa alquilada a veces me susurra para que regrese. Es un susurro que atraviesa calles y avenidas, montañas y ríos, y que se escucha más fuerte cuando llueve y caen truenos, cuando el día parece noche. Pero no le contesto, trato de hacerme la loca, porque le temo. Es quizás por eso que, al menos por un tiempo, he decidido no salir a la calle. Para que el susurro no me encuentre, para que no me arrastre de nuevo a dormir en la cama cómoda, a tener todo hecho. No exagero, es que este susurro parece una caña de pescar y su anzuelo tiene una carnada de colores brillantes (de mentira) y un sabor a torta de chocolate (artificial).

Mientras tanto pasa el tiempo y cada día que pasa reencuentro en casa con algo mío que había olvidado. La primera carta que te envié fue antes de la mudanza, un día que vine de visita, el día en que encontré la cinta con la música que te comenté. Nunca deja de sorprenderme como una música, un olor o un ruido, nos pueden transportar en el tiempo. Quizás es por eso que los físicos cuánticos dicen que el espacio y el tiempo no existen. Coexisten. Les creo.

Anoche, por primera vez en años, ella y yo escribimos de nuevo a cuatro manos. Y después de las cartas escritas me fui a acostar. Me costó amoldarme al colchón, pero al final me quedé dormida. Y soñé con la niña pequeña que dejaban a mi lado y luego se llevaban lejos… y amanecí llorando, porque cada vez que se la llevan, sé que nunca la volveré a ver.

Hay algo en esta casa nueva que me marea. Quizás es el proceso de encaje. No es fácil ponerse zapatos apretados después de que llevas mucho tiempo caminando descalzo. Pero aquí ando, metiendome de a centímetro por rato.

Hoy, cuando sonó el teléfono y escuché tu voz, supe que había tomado la decisión correcta. Que volver a mi casa – a pesar de las dificultades iniciales – era lo único que necesitaba para empezar a vivir la vida de nuevo. La vida mía.

Ahora me voy, tengo cosas que hacer. Solo quería que supieras que voy a estar bien y que, tal vez, nos veremos en algún momento para cerrar lo que dejamos abierto.

Gracias por llamar, mi hermana también está muy contenta.

AC

13.8.08

Sobre el Amor


"Y voy a decirte otra cosa, por si no lo sabías: el amor, si es verdadero, siempre es letal. Ahora me explico: su fin no es la felicidad, el idilio "hasta que la muerte nos separe", cogidos de la mano paseando sobre los tilos en flor, tras los cuales se vislumbra la mansa luz de la lámpara que refulge en el zaguán de la casa, que nos acoge y envuelve en sus frescos olores... Eso es la vida, pero no es el amor. El amor es una llama más siniestra, más trágica. Un día se enciende el deseo de conocer esa pasión destructiva. Sabes?, cuando ya no quieres nada para ti, cuando no buscas el amor para estar más sano, más tranquilo, más satisfecho, sino que sólo quieres ser, por completo y aun a costa de tu vida. Ese sentimiento llega tarde, muchos no llegan a conocerlo nunca... Son los prudentes; no me dan envidia.

También estan los glotones, de curiosidad insaciable, que beben de cada tazon que se encuentran... Esos son, sencillamente lamentables. Luego hay otros decididos y astutos, los carteristas del amor, que roban un sentimiento a la velocidad del rayo, arracan un poco de ternura y de intimidad de los escondrijos de un cuerpo y a continuación desaparecen en la oscuridad, se pierden con una sonrisa cruel en el oscuro caos de la vida. Están también los cobardes y los precavidos, que lo calculan todo, en el amor y en los negocios; tienen una agenda donde apuntan los objetivos y los plazos de la vida sentimental, y viven bajo esas estrictas anotaciones. La mayoría son así, unos inútiles. Y por último estan los pocos que un día comprenden que lo que la vida quiere con el amor... lo hace por nuestro bien? La naturaleza no es benévola. Quiere ofrecernos la esperanza de la felicidad? La naturaleza no necesita tales fantasías humanas, sólo quiere crear y destruir, pues esa es su función. Es cruel porque tiene un plan bien definido y es insensible porque su plan no tiene en cuenta en absoluto al geenero humano. La naturaleza regala al ser humano la pasión, pero pretende que esa pasión sea incondicional....

La pasión no tiene nada de fiesta. Esa fuerza sombría que crea y destruye el mundo sin cesar, no pregunta nada a aquellos a quienes toca, no quiere saber si les gusta o no, no le importan mucho los sentimientos humanos. Lo da y lo pretende todo: exige un impulso incondicional que se alimenta de la misma energía primordial de la vida y la muerte. No hay otro modo de conocer una pasión de verdad... Y qué pocos llegan a ese punto!

Las personas en la cama se acarician y se hacen cosquillas, se cuentan un mar de mentiras, fingen debilidad, quitan al otro por egoísmo lo que más les conviene y a lo mejor se dignan, por complacerse a sí mismas, a arrojarles algunas sobras de su satisfacción...

Sandor Marai "La Mujer Justa" (Fragmento)
Narrativa Salamandra

2.8.08

Muerte Justificada


Solo una nota después de haber visto The Dark Knight:
Ledger tenía que morir porque si no su carrera artística se hubiera terminado después filmar la segunda parte de Batman de Christopher Nolan.
Todo el mundo hubiera dicho, si lo hubiera visto más tarde en cualquier otro papel: Ah... no estuvo mal, pero nada como el Joker.
A los que no han ido a verlo, no se lo pueden perder.
Chapeau... (para su actuación, para el guión y para el director)

19.7.08

Juan Griego busca hogar


Me llamo Juan Griego (aunque al principio me llamé Cacho - por cachorro o porque fue producto de un cacho por ahí). Tengo pocos meses y vivo en Guacuco, en Margarita.
La buena mujer que me adoptó por unos días, se ha ido a Caracas y no me pudo llevar porque allá tiene dos perras en un apartamento pequeño. La extraño.
Me dejó con sus padres y su tía por unos días, pero ellos se van el 30 de julio y si no me encuentran familia, tendré que huir de aquí porque los vigilantes nos exterminan si nos ven vagando por el condominio. Mi tía Gata no está convencida de quedarse conmigo, aunque le he prometido darle mucho amor.
Soy fiel, jugueton, buen guardian y me hace falta mucho cariño y juego. No soy un perro común, dicen que parezco un perro - gato. No sé lo que eso signifique pero creo que es una buena mezcla.


Si saben de alguien que me quiera adoptar, favor comunicarse con mi madre adoptiva. Pueden enviarle un mensaje por aqui para contactarla.
Ella está triste pensando que me tendré que ir a vagar por las calles a ver quien me tira algo de comer, me llenaré de nuevo de garrapatas y mi collar de tela de batik terminará quedándome tan pequeño que quizás me ahorque...
Apúrense que no queda mucho tiempo, crezco rápido.

Gracias
Juan G.

18.6.08

EGIPTO EN EL PEDREGAL

Se llama Juana Coínta García. Tiene nietas quinceañeras y trabaja en una peluquería. Pero una o dos veces al año, o cuando simplemente le provoca, decide ser alguien más: Princesa Cora, San Nicolás Elegante o hasta Árbol de Navidad Enchufable. Esta vez, para su cumpleaños, quiso ser Cleopatra y el barrio entero la acompaño.

La tarjeta de invitación es una postal. Al frente, un faraón y en la parte posterior, letras doradas escritas a mano: "Acompáñame en mi Fantasía Egipcia/ / a ser parte de ella para pasar/ este inolvidable momento/ Día: 10-02-2008/ Hora: 1p.m./ Lugar: El Pedregal/ P.D. Si un detalle me van a obsequiar, con cualquiera de las dos monedas (Bs. de los viejos o de los fuertes) me pueden impactar”.


Es un domingo de febrero. Una y cuarto de la tarde. Cora García, maquillada –por Antonieta Carmassi, compañera de trabajo- como para una toma de la película donde se conocieron Elizabeth Taylor y Richard Burton, espera nerviosa el vestido que aún no llega.
Las sillas vestidas, colocadas por la agencia de festejos a todo lo largo del callejón Farfán del barrio El Pedregal, comienzan a ser ocupadas por invitados que llegan temprano para así reservar un buen lugar desde donde puedan ver la entrada triunfal de la reina del Nilo, el personaje escogido por Cora para esta ocasión.


Al fondo del callejón, detrás de la torta de cumpleaños –una replica culinaria de las pirámides de Giza, creación de Mairín Romero, sobrina de la cumpleañera-, se yerguen una enorme cobra y dos figuras faraónicas hechas de anime, mientras dentro de una habitación de la casa de su hermano, a pocos metros de allí, Cora, inquieta y acalorada, pide un ponche crema para relajarse.
“Es lo único que puedo tomar, porque lo demás me cae mal”. Está contenta y nerviosa.

Colocados ordenadamente sobre la cama están los accesorios que lucirá la reina. Collares, pulseras y adornos para la cabeza –traídos directamente de Egipto por Olga Núñez, su amiga y cliente- , una corona de piedras brillantes de colores y otra cobra erguida, elaborada cuidadosamente por Mairet García, también sobrina de la homenajeada.
“La hizo con plastilina y aluminio repujado. Las piedras de colores las compré yo”, dice Cora.

Alrededor de la una y media, llega por fin el vestido. Lo trae Carlos Castillo, sobrino de Cora que estudia diseño de modas y quien, además de confeccionar su propia interpretación de uno de los fastuosos trajes de la reina, se encarga personalmente de vestir a su tía y hacer los ajustes de última hora.
“Él fue el mismo que hizo los dos trajes de geisha que me puse en la última fiesta de navidad de la peluquería”, recuerda ella. Esa vez escogió vestirse de oriental porque se había inyectado en la cara unas vitaminas que le ocasionaron una reacción alérgica. “El rostro se me hinchó tanto que los ojos se me cerraron como a una china. Entonces fui al estudio de Carlos y él me prestó los vestidos de geisha que había elaborado para un examen”.

Ya lleva el traje de faraona. Unas amigas le colocan la peluca y las capas de ornamentos. “Era una peluca normal –precisa Cora-. Natalia tuvo que hacerle el corte de pelo con pollina y un desriz con plancha para que quedara como el cabello de Cleopatra. ¿Verdad que quedó igualita?



“CORA ES MI NOMBRE ARTÍSTICO. Hace tiempo yo trabajaba en una casa de familia y allí el chofer empezó a llamarme Coromotico. De ahí me fui a trabajar a la peluquería del Country Club, y como a la gente se le hacía difícil pronunciar Coínta, yo misma me puse el Cora y es así como todos me llaman ahora”.

De piel cobriza, manos limpias y siempre bien arregladas, no es alta ni delgada, pero su actitud la hace verse y sentirse hermosa. Tiene una sonrisa que reconforta. Siempre le gustó disfrazarse, llevar un personaje puesto. Esta no es la primera vez que ella se disfraza. Nació y ha vivido siempre en El Pedregal. Antiguo hogar de peones de la hacienda Bandín, hoy barriada modesta pero no tan pobre que, con sus tradiciones y familias, quedó insertada entre dos de las urbanizaciones más ricas de Caracas. Allí vino al mundo en 1051, y allí se crió junto a sus padres y sus nueve hermanos. Se ponía vestidos de llanera para ir a las fiestas de la comunidad; a veces se inventaba personajes con la ropa de su mamá. Pero el primer disfraz escogido por ella misma se lo hizo ya de adulta.

Hace cinco años decidió empezar a disfrazarse para animar la fiesta de navidad de la peluquería donde trabaja como manicurista desde hace quince años. “Un diciembre se me ocurrió eso porque las cenas navideñas eran aburridas y todo el mundo se iba al terminar de comer”. Entonces ideó un traje de Princesa Cora, hecho completamente de papel y a ese seguirían luego, en años sucesivos, los disfraces de San Nicolás Mujer, San Nicolás Elegante y el de Árbol de Navidad Enchufable (con luces intermitentes). El año pasado lució dos trajes diferentes de geisha para la misma fiesta: uno amarillo, más informal y otro dorado. Ella ama el dorado, ella adora todo lo que brilla.

En diciembre de 2006, una cliente que trabajaba en la Coca Cola y que había visto su disfraz de pino navideño, la invitó a participar en una velada de cuenta cuentos infantiles, en la plaza Brión de Chacaíto. Cora se enfundó su traje y se movió por la tarima mientras los animadores le contaban a los niños la tradición del árbol de navidad. “No me pagaron, pero me regalaron cuatro cajas de refrescos”.

En las pasadas fiestas volvió a vestirse de pino y fue a “enchufarse” en la plaza Altamira para regalarle chupetas a los niños, de su propio bolsillo. La electricidad falló y entonces volvió a su barrio, se conectó a un tomacorriente y repartió meas de seiscientas chupeta entre sus vecinos más pequeños.

“YO PENSÉ PRIMERO EN LO DEL DISFRAZ de Cleopatra para mi nieta que cumplía quince años. Pero cuando comencé a leer sobre ella y vi que había tenido tantos hombres, no me pareció muy bueno para la niña, así que decidí mejor disfrazarme yo de la reina de Egipto, para mi cumpleaños. La preparación fue larga. Yo guardaba dinero cada quincena, leí todas las historias de Cleopatra que me bajaba la gente de Internet, fui a ver la obra “Cleopatra y el Niño Faraón” en un teatro de Las Mercedes, donde me fijé en todos los detalles y, además, compré el CD con la música de la obra para empezar a practicar los bailes egipcios. ¡La letra es espectacular?”.
(Dicen que soy la más hermosa y coqueta,/ la más seductora y preciosa…/ Pero dicen tantas cosas,/ que soy mala y ambiciosa,/ malcriada y arrogante (…) CORO: Cleopatra, sexy Cleopatra,/ su belleza nunca se irá.? Faraona de oro y plata,/ a todos conquistará./ Busco una pócima o brebaje,/ joven siempre quiero ser).

Su familia en pleno la ayudó a preparar la fiesta. También muchos amigos. Pero ella misma lo pagó todo, varios millones. Se gastó los ahorros que durante ocho años había acumulado para construirse una casa en Santa Lucía. “!Porque sí! Porque la vida es una sola y puedo empezar a ahorrar para eso otra vez”.

El letrero de la entrada del callejón lo hizo su hermano Adrian, que es dibujante. Sus hijas Cori y Emirte se ocuparon de la organización junto a Ingrid Abarga, una experta en fiestas. Además contrataron al animador Víctor Calles, a Los Cañoneros de Antaño y a un grupo de tambores de Anzoátegui: Danzas Riberas del Nevera. El discplay fue un obsequio de su amiga Mariana Granda. De los pasapalos, las bebidas y las sillas decoradas se encargó la agencia de festejos. La tarjeta con motivos egipcios para que firmaran los asistentes la hizo Carmen Gómez, una compañera de trabajo.
“Y otra compañera me consiguió la película de Liz Taylor, donde me fijé bien para buscar la tela, las sandalias, la peluca y todo eso”.
Fue tanta la movilización que la gente del barrio pensó que la Alcaldía de Chacao daría una fiesta por la octavita de Carnaval.

Se enviaron ochenta invitaciones y otras veinte personas fueron invitadas de palabra. Cora no pudo invitar a todo El Pedregal, pero sí vino gente del Tuy, donde tiene familia y meas amigos, y donde va a construir su casa cuando ahorre de nuevo el dinero que se gastó en la fiesta.


CUANDO POR FIN ESTÁ LISTA PARA SALIR, la cumpleañera sonríe mirándose en el espejo, y nos muestra los movimientos que ha estado practicando durante las últimas tres semanas para poder bailar como una verdadera egipcia. “Así, mira” y comienza a mover los brazos como bandas de tela al viento, cruzándolos frente a su pecho. Una especie de danza hawaiana, de esas que se ven en el cine. Las risas no paran, todo el mundo dice que Cora es única.

Afuera hay expectativa. A la seña de una de las hijas, el animador da la orden al encargado del discplay para que ponga la música seleccionada para la entrada triunfal de Cleopatra: una mezcla de danza árabe con una pizca de tango (la pista cinco del CD de la obra de teatro). Ya Cora no es Cora, ahora es Cleopatra.

-Lo único que te faltó fue haber aprendido a hablar egipcio –le digo cuando va saliendo.
-Lo pensé –me responde, pero mana, ¡eso era demasiado complicado!

Lo que más le gusta a Cora de disfrazarse es el momento de salir, el factor sorpresa: bajar las escaleras de la peluquería o salir al callejón, sabiendo que todo el mundo la espera con curiosidad. “Me encanta llamar la atención. Siempre me ha gustado. Es una alegría que a mi edad… mi espíritu… que la gente se divierta gracias a mí, que me nombren. Eso es lo que más me gusta: que me nombren”.


Son las dos de la tarde. Llegó el momento.
Los flashes disparan sus luces y Cora desfila moviendo sus brazos como serpientes al son de la tonada árabe. Una enorme y auténtica sonrisa ilumina su cara. Las contagiosas carcajadas del público presente inundan el callejón y se multiplican con cada movimiento de la mujer dorada. La gente llega a llorar de la risa. Los no invitados también gozan asomados desde sus ventanas y balcones.
Una vez de regreso al punto donde han quedado a su espera los faraones de anime, la cobra y la torta-pirámide, Cleopatra se sienta en su trono y empieza a organizarse la cola de invitados. Todos quieren tomarse la foto de rigor con la reina. Uno a uno, hijos, sobrinos, nietos, tías y tíos, familiares lejanos, amigos y compañeros de trabajo van pasando para posar junto a este personaje histórico que ha traído Egipto a El Pedregal por una tarde, cual si se tratara de un parque temático.

Después de los retratos protocolares, empieza la fiesta: animador, anfitrionas, concursos, premios sorpresa (esfinges y pirámides lujosamente empacadas), música de antaño, ritmo de tambores, pasapalos, cervezas y refrescos…

En plena fiesta, alguien murmura a mi lado que con el dineral que se ha gastado Cora en esta fiesta de una tarde, se hubiera podido ir a Margarita por una semana. Pero Cora prefiere regarle risas a la gente y ser el centro de atención por unas horas a ser una bañista anónima en una playa lejana donde seguramente nadie la nombraría.

A CARMEN ANTONIA, OTRA CARMEN QUE LA CONOCE desde hace quince años, le pregunto una tarde de poco trabajo en la peluquería:
-Tú que la conoces desde hace tiempo, ¿cómo describirías a Cora en pocas palabras?
-Ella es una mujer polifacética en su locura.
-¿Crees que está loca?
-Nooooo, no es eso lo que quise decir. Lo digo porque exterioriza todo. Es sumamente auténtica, no tiene dos caras. Da todo sin pedir nada a cambio. Es una amiga de verdad. Una mujer de una calidad humana extraordinaria.
-Cuando me dices que no tiene dos caras, me pregunto si el disfrazarse no es esconderse detrás de otra cara…

-Claro, pero eso lo hace para olvidar por un rato sus problemas. Es su lexotanil. Ella escapa de los problemas con la risa, como una niña. Si ella está loca, pues yo envidio su locura.

Texto y fotografías: María Dolores Torres
(publicado en la revista Marcapasos Año 2 No. 7. Caracas, Venezuela.
Junio 2008)

29.4.08

Suspendido Temporalmente

Por crisis neurótica

Exceso de trabajo, proliferación de alumnos, falta de ideas originales, proyectos varios de escritura para otros medios, remodelación física y mental, hijo adolescente rebelde, perra posiblemente embarazada, tareas de condominio, insomnio, carencia de recipes morados, ropa de plancha acumulada (y no sé planchar), carro recalentado, país en quiebra, predicciones abrumadoras, apagones generales, lentitud de conexión a internet,etc.
Trataré de regresar pronto, manténganse alertas.




26.3.08

Lectores lejanos


Hace días, o semanas, que no escribo nada. Parte por falta de tiempo, parte por falta de algo interesante o divertido que contar.
Hoy, después de leer algunos blogs que frecuento, se me ocurrió entrar a ver el mapa de personas que entran a leer este blog y mi sorpresa fue enorme al ver tantos puntitos rojos esparcidos por casi todo el mundo.
Y entonces me entró una curiosidad gigantesca. Quién entra en mi blog desde Africa, o desde la India, o Japón? Estados Unidos está lleno de puntitos y conozco a pocas personas allí.
Me encantaría asomarme por un telescopio y ver a las personas que abren este blog para saber qué cara ponen cuando leen, y qué es lo que leen.
Inmenso el alcance de esta herramienta virtual. Tan cerca y tan lejos de personas que lo más seguro es que nunca conoceré.
La verdad es que hizo que me sintiera importante por un momento. Y eso me gustó, porque aquí en casa, en mi día normal de trabajo, en mi relación con mis hijos -unicos seres con los que convivo en este momento- lo que menos me siento es importante.
Me alegra que haya personas que encuentran algo entretenido entre los improperios que escribo. Ya con eso puedo casi que decir que cumplí una de las cosas en la lista del tobo (Bucket List): Escribir un libro (o un blog, pues) que llegue a muchos lugares del mundo donde haya personas a quienes pueda regalar una sonrisa con las burlas que suelo hacer sobre mí misma.
Esta noche dormire con una sonrisa pegada. Ahora me falta componer una canción, subir al Everest, viajar a lugares que no conozco y regresar a los que más me gustan y, lo más importante, ver a mi país al menos comenzar a salir del foso donde se halla metido.

29.2.08

El Príncipe y El Mago (*)


Érase una vez un joven príncipe que creía en todas las cosas menos en tres. No creía en las princesas, no creía en las islas y no creía en Dios. Su padre, el rey, le dijo que nada de eso existía. Y como no había en los dominios del padre princesas ni islas, ni tampoco señal alguna de Dios, el joven príncipe creyó en lo que su padre le decía.
Pero un día el príncipe se escapó de palacio. Y llegó al país vecino. Allí se quedó asombrado al ver islas en todas las costas. Y en esas islas, extrañas criaturas a las que no se atrevió a dar nombre. Cuando buscaba un barco, un hombre vestido de etiqueta se le acercó y el príncipe le preguntó:
- Eso que hay ahí, ¿son islas de verdad?
- Claro que son islas de verdad –dijo el hombre del traje de etiqueta.
- ¿Y qué son esas extrañas y turbadoras criaturas?
- Son todas princesas auténticas.
- Entonces, ¡también Dios existe! –exclamó el príncipe
- Yo soy Dios –repuso el hombre vestido de etiqueta, haciéndole una reverencia.
El joven regresó a su país lo antes que pudo.
- De modo que has regresado… -le dijo su padre, el rey.
- He visto islas. He visto princesas. Y he visto a Dios – le dijo el príncipe en son de reproche.
El rey no se conmovió en absoluto.
- Ni existen islas de verdad, ni princesas de verdad ni ningún Dios de verdad.
- ¡Yo lo he visto!
- Dime cómo iba vestido Dios.
- Dios iba vestido con traje de etiqueta.
- ¿Te fijaste si llevaba arremangada la chaqueta?
El príncipe recordó que, efectivamente, así era. El rey sonrió.
- Eso no es más que el disfraz de los magos. Te han engañado.
Al oír esto, el príncipe regresó al país vecino, fue a la misma playa y encontró una vez más al hombre que iba vestido de etiqueta.
-Mi padre el rey me ha dicho –dijo el joven príncipe con indignación- quién era usted en realidad. La otra vez me engaño, pero no volverá a hacerlo. Ahora sé que eso no son islas ni princesas de verdad, porque usted es un mago.
El hombre de la playa sonrió.
- Eres tú, muchacho, quien está engañado. En el reino de tu padre hay muchas islas y muchas princesas. Pero como estás sometido al hechizo de tu padre, no puedes verlas.
El príncipe regresó pensativo a su país. Cuando vio a su padre le miró a los ojos.
- Padre, ¿es cierto que no eres un rey de verdad, sino un simple mago?
El rey sonrió, y se arremangó la chaqueta.
-Sí, hijo mío, no soy más que un simple mago.
-Entonces, el hombre de la playa era Dios.
-El hombre de la playa es otro mago.
-Tengo que saber la verdad auténtica, la que está más allá de toda magia.
-No hay ninguna verdad más allá de la magia –dijo el rey.
El príncipe se quedó muy triste.
-Me suicidaré – dijo.
El rey hizo que, por arte de magia, apareciese la muerte. La muerte se plantó en el umbral y llamó al príncipe. El príncipe se estremeció. Recordó las bellas aunque irreales islas, y las bellas aunque irreales princesas.
-Muy bien –dijo-. No puedo soportarlo.
-Lo ves, hijo –dijo el rey-. También tú empiezas a ser mago.


(*) Extraído de la novela El Mago de John Fowles

26.2.08

Lo más cerca que pude llegarle a Angelina

Después de haber visto ayer las maravillas que hizo mi amiga Carolina de Arte Comestible en estos días con un programita que le encuentra a uno el parecido con personajes famosos, intenté encontrar mi parecido a Angelina Jolie, a quien quiero parecerme físicamente en mi próxima vida.
Me daba miedo entrar a http://myheritage.com porque temía que podía salirme algún parecido con Dumbo o Shrek. Pero no, fue peor.
En el primer intento me salió que el más grande parecido lo tenía con John Wayne. Ya se podrán imaginar mi cara de angustia: John Wayne con sombrero de vaquero y todo.
No podía quedarme así, no iba a poder dormir. Así que busqué en mis archivos las fotos más recientes y/o bonitas que tenía de mi misma para seguir comparando.
Algunas no las pudo leer el programa, no me pregunten por qué. Cuando ya estaba a punto de quedarme dormida, decidí hacer el último intento. Metí la foto que verán más abajo y me salío el porcentaje de parecido más alto de todos con Billy Bob Thorton.
Me fui a dormir casi llorando por pensar que eso era lo más cerca que lograré estar de Angelina en esta vida. Y ni siquiera su marido actual sino el ex!
En el cuarto de al lado, mi hijo mayor ponía fotos y más fotos intentando encontrar su parecido con Keiffer Sutherland. Uno de mis hijos salio igualito a Scarlett Johansson y el otro a Norkis Batista. Casi se lanzan unos sobre el otro a besarse para realizar fantasías no cumplidas. Al menos puedo decir que feos no son!
Pero si usted mete una foto de Angelina Jolie, le saldrá parecida en mucho a Angelina Jolie. Así que el programita de verdad funciona.
Aquí les dejo la muestra... mientras yo voy a buscar el revolver.







MyHeritage: Celebrity Morph - Geneology - Free family websites

22.2.08

Mi nueva adicción


El fenómeno Facebook me ha atrapado. Al principio fue pura curiosidad, por mis hijos pasaban mucho tiempo en eso. Cuando me metí, me dijeron que era una vieja para eso. Yo no me inmuté, por algo me dicen puber eterna...
En ese momento solo encontraba chamos. Pero algo pasó y ahora cada día hay más adultos en esta busqueda constante de viejos amigos, o no tan viejos.
Ya casi nunca tengo tiempo para escribir en el blog porque gran parte del poco tiempo que me queda libre, lo paso buscando gente que hace tiempo no veo, en el Facebook. Ya he encontrado a muchos, me faltan muchísimos más, y espero encontrarlos.
Mucha gente critíca este fenómeno e incluso nos alertan de los peligros de exponer la vida en público. Quizás yo soy ingenua y no imagino las mil barbaridades que algún pedofílico norteamericano pueda hacer con un perfil de Facebook (a mi no creo que me vayan a secuestrar para hacer una película porno!) Por ahora solo puedo decir que me ha hecho feliz entrar en contacto con gente con la que nunca pensé que tendría contacto otra vez.
En este mundo cada vez más tecnificado, con cada vez más paranoia, la gente sale menos a la calle y muchos se han ido lejos. Esta, aún sin ser la ideal, es al menos una forma de recuperar ese contacto humano que teníamos antes. Y saber que aún existe el cariño y la complicidad que existía hace muchos años.
Escanear fotos de mi juventud, para compartir con ellos, me ha puesto nostalgica.
Quiero invitar a aquellos que aún no han caído en el vicio de esta nueva droga a que la prueben, a ver si la pueden dejar.
Pueden empezar por aquí:

Mi perfil en Facebook
y luego empiecen a llenar su álbum de barajitas (cromos) con las fotos de sus amigos (viejos, nuevos y de siempre) regados por todo el mundo.
Yo llevo ya 224 amigos y me faltan muchos más para llenar el álbum de mi vida.
Suerte!



1.2.08

Tierra Adentro

MD. Torres
Click en la imagen para verla grande

A veces se hace difícil contar con palabras. A veces las los significados que van saliendo de los pensamientos y sensaciones que producen una música de hace mucho, se definen mejor con actos realizados sin que intervenga la consciencia; en modo de asociación libre.
Quizás algun día llegue a descifrarme. Ojalá que nunca del todo. Mi vida perdería su encanto.

20.1.08

Crisis


Este blog, y yo misma, somos un reflejo de lo que está pasando en el país.
Ahora a la escasez de leche, huevos, carne, pollo, harina de trigo, etc... se le une la escasez de ganas, el desabastecimiento de ideas coherentes, la dificultad de encontrar palabras y la inflación de la tristeza y angustia.
Espero que de nuevo se llenen los anaqueles, tanto los del super como los de mi alma.
Pronto.


PD. Sí, ya lo sé. Este post está en absoluta contradicción con el anterior. Pero así somos los seres humanos, a veces nos sabemos la teoría y se nos hace cuesta arriba llevarla a la práctica. O seran las hormonas? (del presidente)