30.9.06

Viendo Crecer a GATO


"Ya se me quitó el guayabo por mi mamá biológica, ahora me voy a dedicar a joder a las mujeres de esta c
asa que me trajeron a la fuerza"



"No te metas conmigo, bichita,
que vas a salir perdiendo.

Yo soy el más pequeñito,
la señora de la casa

cree que soy inocente y, por encima de todo,
soy el único macho en esta casa".











"Te lo dije, Coca, aquí
mando YO
Ahora cuidate para
no te
saque un ojo, ¡PERRA!"

Ella, pensando:
"¿Será que Rescarven
atiende perras heridas?
Este bichito es MAAALO".







"Ay, la paciencia que hay que tenerle
a ésta rata que se cree gato.

¿Será que es argentino el pibe?
Y yo, en vez de Lola,
debería llamarme Sor Calcúta".











RADIO RUMBOS INFORMA:
Hoy nació otro Blog, "La Gata Insomne",
bajo el patrocinio y el acosamiento de la autora
de éste Blog de aquí.
"Soy matrona - dijo la prima de la Gata Insomne.
He ayudado a parir por primera vez".
No dejen de visitarlo y comentar.

Los blogs - señalo el director de la radio- se han convertido
en los Tamagoshi de la nueva era. O los alimentamos y cuidamos
o se mueren de mengua.
Además, han pasado a formar parte de nuestra indetidad -agregó un sociólogo importante que prefirió quedar en el anonimato- "Tengo Blog, luego existo".

Si usted quiere abrir un Blog y no sabe cómo, contacte a la matrona de La Gata Insomne que le ayudará a parirlo sin mucho dolor.

PD. La Gata Insomne tuvo un ataque de miedo escénico y borró, por los momentos, su primera entrada al blog. Les avisaré si se vuelve a publicar.

8.9.06

GRACIAS PÚBLICAS


Ayer jueves, las 6 y 37 en punto (p.m,), los dos Rafaeles, sentados en una mesa junto a dos vasos de agua -y cada uno con su pequeño inglés en el alma- comenzaron sus palabras.


Yo no se cómo se reparten las partes y casualidades en la vida, pero sí puedo contarles que la mayoría del grupo de los jueves estaba presente a esa hora, no así nuestro grupo -el de los miércoles- el cual contaba con unos pocos representantes.
El tráfico estaba terrible – dirá la mayoría.
Mucho trabajo en la oficina- otros.
Ya nos conocemos y nos queremos igual.
No importa la razón, curioso es el resultado.


Habla Rafael, el presidente, el de la Academia.

Habla Rafael, el profesor. Lee (porque prefiere leer que hablar sin libreto) unas emotivas (y bien escritas, claro) palabras.


Entrega de “diplomas”, abrazos y besos.

Habla Jonathan, después de recuperarse del calorón rojo.

Aplausos.


Llega Guadalupe, directo a recoger su certificado (menos mal que fue antes del brindis) y sin haber podido escuchar las palabras rafaelístas. (No de Caldera, ¡menos mal!)

Janine no ha llegado. ¿Qué le pasó a Janine?

¿Y Elvira? ¿Carmen?


Todos se paran, pasa el vino, brindis con los amigos.

Fue una noche especial, gracias a la Fundación -German entre otros- por abrir un espacio diferente en nuestra ciudad.

Gracias a mis compañeros de Laboratorio de Crónica por haberme enseñado tanto, por haberme acompañado a aprender y por hacerme reir durante seis meses.

Gracias a ROC por haberse dejado enseñar y haber aprendido tanto de nosotros, además de haber tenido la paciencia para aguantarnos y haber compartido con el grupo tanto conocimiento y esa facilidad excepcional para trasmitirlo.

Gracias a Guada, por haberme invitado al taller

A Kake - perdón, a Don Rafael- por haberme invitado al taller... también.

Gracias a mi familia y mis AMIGOS (CON MAYUSCULA) presentes en la entrega del "diploma":

A mi papá y mi mamá, que siempre han estado, aunque yo haya dado tumbos y vueltas en U, para luego seguir en S.

Gracias a Pucho, mi hermana, que se vino caminando para estar allí, como siempre.

Gracias a MEG y ZZ, mi segunda familia, por calarse ese viaje desde Valencia para estar... como siempre.

A Isabel, por una amistad como si hubiera sido de siempre, por haberme invitado a juntar mi arte con el de ella (y por todas las fotos que tomó, porque yo no iba a llevar mi cámara)

A Kenia -esa maravillosa cubana venezolana que siempre anda sonriendo y echándole bola, a pesar de Fidel y todo lo que tuvo que dejar en la isla- por haberme ayudado a comenzar el fin del principio y a adentrarme en un poco de lo mucho que falta. Ella me dio un regalo acompañado de una tarjetita cuyo sabio contenido quiero compartir con ustedes:
"Por el "fin" del principio, y por lo "poco" de lo mucho que falta. ¡Ahora es cuando es!"

Los quiero mucho a todos (en mi sano juicio y sin haberme pasado de vino)
Maria

PD. Y a Roberto, gracias por venirse a la casa a tomar el vino con nosotros - los que HOY no teníamos para ir al San Ignacio.

PD1:Gracias a mi ahijado, Sebastián, por el regalo que me mandó con su papá y su mamá: un elemental que se me pegó al tobillo derecho.

5.9.06

Gotas (de Jung) - para reflexionar




“ El promover el conflicto es una virtud luciférica en el sentido propio de la palabra. El conflicto produce el fuego de los afectos y emociones, y como todo fuego, también éste tiene dos aspectos: el de la combustión y el de la producción de luz. La emoción es el fuego alquimístico cuyo calor es lo que hace aparecer todo y cuyo
ardor quema todo lo superfluo… la emoción es la fuente madre de toda conciencialización. Sin emoción no se produce transformación alguna de las tinieblas en la luz y de la inercia en el movimiento”.



“La vida es desatinada y significativa. Y si no se toma lo desatinado a risa y no se especula sobre lo significativo, entonces la vida es banal; entonces todo tiene una dimensión mínima”.“Quien mira en el espejo del agua, ve ante todo su propia imagen. El que va hacia sí mismo, corre el riesgo de encontrarse consigo mismo. Es espejo no favorece, muestra con fidelidad la figura que en él se mira, nos hace ver ese rostro que nunca mostramos al mundo, porque lo cubrimos con la persona, la máscara del actor. Pero el espejo está detrás de la máscara y muestra el verdadero rostro. Esa es la primera prueba de coraje en el camino interior; una prueba que basta para asustar a la mayoría, pues el encuentro consigo mismo es una de las cosas más desagradables y el hombre lo evita en tanto puede proyectar todo lo negativo sobre su mundo circundante. Si uno está en situación de ver su propia sombra y soportar el saber que la tiene, solo ha cumplido una pequeña parte de la tarea… Pero la sombra es una parte viviente de la personalidad y quiere entonces vivir de alguna forma. No es posible rechazarla ni esquivarla inofensivamente…”

Tomadas del libro “Arquetipos e Inconsciente Colectivo”
Carl G. Jung

Contribución - de La Gata Insomne (de la Isla)

La Gata Insomne ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Éramos muchos y la Abuela parió un Gato":

Pero me pareció demasiado bueno para dejarlo en la sección de comentarios y, además, Almudena Grandes es una de mis escritoras favoritas.

Hola Felinas, no me pude contener, esto es DEMASIADO para llamarlo casualidad, no puede ser sino una GIGANTESCA SINCRONICIDAD. Me lo conseguí hoy navegando en una más de mis largas noches y me saltó encima con ese arte que solo tienen los felinos de instalarse en tu vida cuando menos lo esperas.
Estaba paseando esta noche por Madrid, tenía un atraso de 24 horas, porque allí era domingo.
Y sin más, en el suplemento dominical de EL PAIS, estaba él. Al cruzarse nuestras miradas brincó sobre mi regazo y allí se instaló para siempre, y me ayudó a comprender el por qué, al adoptar a uno de estos seres superiores nos preguntámos, no entiendo ¿qué me pasó?

El gato de VALENTINA
Almudena Grandes
El País Semanal - 03-09-2006

Valentina cierra la puerta, se quita las gafas de sol, las mete en el bolso que engancha en el perchero, enciende la luz del pasillo, apaga la del recibidor y se encuentra con dos ojos verdes, sagaces, melancólicos en la soledad de la casa desierta.

– ¡Anda! Pero si estás tú aquí…

La primera vez que lo vio, la nostalgia anticipada de los deseos imposibles esmaltaba unos ojos muy distintos, los de su hijo Pepito, nueve años, un trasto.

–¡Mamá! –ella, que leía junto a la buganvilla, empezó a negar con la cabeza antes de disponer de tiempo suficiente para verlo bien–. ¡Pero, mamá, mira qué mono es! Y su madre no lo quiere…

–No –y estiró en el aire el índice de las decisiones inapelables en dirección a la puerta del patio–. ¡Que no!

Pepito primero lloriqueó y luego se llevó al gato, que era monísimo, la verdad, blanco, negro, pequeñito… Pero el mundo está lleno de cachorros bonitos, pensó ella, y siguió con el periódico, muertos en Irak, muertos en Palestina, muertos en Líbano, incendios y más incendios, bosques muertos, casas muertas, hombres y mujeres y niños muertos.

–¡Ay, déjamelo, anda…! –luego fue Bea, diecisiete años, más formal, pero igual de caprichosa que su hermano pequeño–. ¡Mamá! ¿Has visto qué mono es el gato que se ha encontrado Pepito?

Que no, se dijo Valentina, ene o, no, pero los niños lo metieron en el patio igual. Querían darle agua, eso dijeron, que hacía mucho calor y el gato estaba sofocado, muerto de sed.

–No te pongas así, mamá; total, por darle un poco de agua –su hijo mayor, universitario y todo, se puso tan intratable como los otros dos–, tampoco pasa nada, ¿no? Es que eres muy guapo –y él también lo cogió en brazos, le hizo cosquillas en la cabeza, le peinó con la mano–, pero muy guapo, ¿a que sí?

–Yo no quiero un gato –advirtió ella, antes de volver a los muertos de Oriente Próximo, a los muertos del Estrecho, a la estela mortal de los fuegos incesantes–. No pienso tener un gato, y es muy cruel lo que estáis haciendo, ¿os enteráis? Es muy cruel y muy irresponsable mimar a un gato unos pocos días para luego… –y entonces vio salir a su marido de la cocina con un cuenco en la mano–. ¿Pero tú qué haces?

–Voy a darle leche, pobrecito –Pepe pasó a su lado sin mirarla–. Estará muerto de hambre, ¿no?

–¡Ay, mira cómo come! –jalearon cuatro voces a la vez–. Qué hambre tenías, ¿eh?

Ella dejó pasar un tiempo prudencial.

–¿Ha comido ya? Pues fuera… He dicho que fuera –y toda su familia se largó detrás del gato.

En ese momento, Valentina ya había aceptado que el gato se iba a quedar. Lo supo desde que vio salir a Pepe de la cocina con la leche. Cuatro contra uno, se dijo, la batalla está perdida, pero así y todo, se dispuso a resistir hasta el final.

–Podemos llamarle Negrín, mamá –las trompetas de la capitulación sonaron con la ocurrencia de su hija un par de días después, porque sólo lo que existe tiene nombre–. Le viene muy bien, porque como es negro con manchas blancas…

–No me hagas la pelota, Bea.

–Y tiene una perilla negra estupenda –su hermano se echó a reír–. Lo siento por ti, mamá, pero parece Trotski…

–Tú te crees muy listo, ¿no? –y sin embargo, acabó sonriendo con sus hijos.

A partir de ahí cayó en picado. Primero fue la comida para gatitos; luego, la arena para que no ensuciara el patio, y un collar antiparasitario por si las pulgas, y un cascabel rojo para saber dónde estaba, y el veterinario, aunque sólo sea para saber si es macho o hembra, y la edad que tiene… Cuando se acabaron las vacaciones, Negrín, macho, unas ocho semanas más o menos, tenía además media docena de juguetes, una toalla, un cepillo y una cartilla de vacunaciones. Lo último que le regalaron fue un transportador para llevarlo a Madrid, y aquí está, aunque hoy, al volver de la primera reunión de trabajo del nuevo curso, a Valentina se le había olvidado.

Ahora lo incorpora a la rutina de todas sus tardes. Con él en brazos va a la cocina, pone a hervir agua, prepara una tetera, lo lleva a su dormitorio, se quita los zapatos, se pone las zapatillas, se sienta en su butaca con una taza humeante, lo mira y celebra su compañía. Es el balance de su verano, un gato afortunado en medio de una desventurada cosecha de cadáveres.

2.9.06

INSULTO ANÓNIMO

Recibí un comentario anónimo al artículo sobre el restaurant.

Decía "por PERRAS, PUTAS y BURGUESAS. Viva Chávez"
NO estaba firmado.




No soy ni perra, ni puta.
Burguesa puede ser, depende de la definición que el amigo o amiga anónimo le haya querido dar a la palabra.
No tengo la culpa de haber nacido donde nací y haber disfrutado la vida que he disfrutado.
En mi familia se ha trabajado, no sé en la tuya. Yo sigo trabajando todos los días para poder pagar mis gastos. No tengo para darme lujos y tampoco los necesito.
Jamás he vivido a costa de otras personas, nunca he robado nada a nadie, he ayudado a quien he podido y, sobre todo, cuando expreso algo lo hago con nombre, apellido y sin insultos.

ESCONDERSE PARA INSULTAR A OTRAS PERSONAS, ES UNA COBARDÍA ABSOLUTA y el cobarde es miedoso por naturaleza

Si quieres ver tu comentario publicado, escríbelo con otro lenguaje, explica por qué piensas lo que piensas y, sobre todo, fírmalo.

Lo que más me entristece de lo que está pasando en este país, es el odio que se ha encendido entre nosotros los venezolanos. Y eso no se arregla con insultos sino con trabajo en conjunto.
¿Idealista? A lo mejor.
Muchos de mis amigos me dicen que soy chavista de alma. Lo que ven en mí es simplemente que no tiendo a ir a los extremos. Ni al rojo, ni al verde/blanco/amarillo.
Te recomiendo dar un paseíto por el restaurante PUNTA GRILL, por solo nombrar uno, a ver a cuántos "revolucionarios" te encuentras comiendo opíparamente hoy sábado. Te sorprendería.

Tú... pues puedes pensar lo que quieras. Yo... creo que te hace falta un poco más de humor en la vida. El humor es síntoma de salud mental. Aprender a reírse de uno mismo y de las cosas que le pasan en la vida es ser sabio o sabia.

Qué estés muy bien . ¡Reflexiona!

PD: Los que quieran dejar comentarios de ahora en adelante, firmen. Respeto las críticas, pero no los insultos No publico más comentarios anónimos. Gracias.

Maria Dolores Torres